martes, 4 de agosto de 2009

homenaje

HOMENAJE CELEBRADO EN EL IES MEDITERRÁNEO DE LA LÍNEA EL 28 DE ENERO DE 2009

Gandhi dijo que la Paz no sólo es un fin: si quieres la Paz, hay que preparar la Paz con la Noviolencia, con medios noviolentos. Gandhi sembró con su vida semillas de Noviolencia, la Noviolencia activa, que denuncia las injusticias, que saca a relucir los conflictos e intenta resolverlos a través de estrategias noviolentas como la desobediencia civil y la no cooperación con el mal.

Gonzalo Arias también sembró muchas semillas de Noviolencia, y muchas personas que lo hemos conocido, y que defendemos la Noviolencia como la única forma justa de resolver los conflictos, somos frutos de esas semillas, y en ese sentido nos sentimos hijos morales o espirituales de Gonzalo. La idea de hacerle un homenaje en el primer aniversario de su marcha era una cuestión de justicia, y un primer paso para difundir su obra y acercarla a la comunidad educativa. Gonzalo acudió muchas veces a la llamada de centros educativos, o de jornadas sobre educación para la Paz. Ahora nos queda su obra para con ella seguir sembrando semillas de Paz y Noviolencia. La historia de Gonzalo es parte esencial de la historia de la lucha por la Paz y la Noviolencia en España y más concretamente en la provincia de Cádiz

El pasado 28 de enero de 2009, quienes acudimos al homenaje a Gonzalo en el IES Mediterráneo vivimos momentos donde la emoción se unió a la poesía; Gonzalo mostró con su vida cómo se puede hacer realidad la utopía de la Paz: siendo una persona íntegra, viviendo día a día el reto de ser una persona honesta, convirtiendo el deber ético en una biografía cotidiana. Pidió libertades durante la dictadura, y fue encarcelado por ello. Se jugó su libertad exigiendo la de los presos de conciencia como Pepe Beúnza, objetor de conciencia. Denunció las torturas, llamó a grupos terroristas a renunciar a la violencia, se solidarizó con las familias separadas por el cierre de la frontera de Gibraltar, pidió la desmilitarización del territorio gibraltareño, intentó llevar libros en español a las escuelas gibraltareñas, denunció el intento de llevar a las escuelas la idea de que la Paz se defiende con las armas... El nexo común de todo ello fue llevar la Noviolencia de Gandhi, con todas sus consecuencias, al vivir de cada día.

El día 28 de enero tuvimos varios testimonios entrañables; el de Aventino Andrés, amigo suyo que lo conoció junto a su mujer Hilde en un ayuno en la frontera de Gibraltar, y que nos leyó el conmovedor epitafio de Gonzalo; el de su hijo Mario, que nos relató cómo toda la familia vivía el compromiso ético como algo cotidiano; el de Henry Pinna, pacifista gibraltareño que ayudó a Gonzalo en sus protestas contra el cierre de la frontera; el de Bernardo Linares, amigo suyo que atesora los documentos que Gonzalo le donó sobre Gibraltar, del que ha sido ministro de educación, y que nos leyó una precioso poema de Gonzalo escrito en la cárcel; el de su amigo Santiago Cano, que siempre estuvo convencido de que Gonzalo era una persona extraordinaria a pesar de que algunos lo tachasen de loco.

Todos ellos testimonios emocionados y emocionantes, como manifestaron muchos de los asistentes. He de confesar que este homenaje iba a ser uno de los actos de un grupo de trabajo sobre Gonzalo Arias que fue rechazado por el CEP del Campo de Gibraltar, y que pasé por momentos de verdadero desánimo, pero me bastó un correo electrónico de Mario para recuperar las fuerzas y seguir adelante; una vez que todos los asistentes confirmaron su asistencia, la colaboración de muchos compañeros del IES Mediterráneo ha sido encomiable; además tengo que dar las gracias a dos centros de documentación para la Paz, el de Ahimsa en Vélez Málaga y el del MOC-Elaia en El Puerto de Santa María. Gracias a ellos pudimos proyectar imágenes de una entrevista a Gonzalo y disponer de todos sus libros. Juan José Téllez nos envió un texto para el homenaje, que vamos a reproducir aquí.

Doy las gracias a los alumnos que muestran interés por Gonzalo dentro y fuera de nuestras aulas, y les invito a leer sus libros y artículos, que vamos a adquirir para la biblioteca del centro. Invito por supuesto a todos los profesores a conocer la obra de este autor que vivió casi veinte años en La Línea, en especial en los que trabajan en el proyecto “Escuela espacio de Paz”. Esperemos que el año que viene pueda haber un grupo de trabajo que lleve el nombre de Gonzalo Arias, que reivindiquemos su figura desde aquí y que desde aquí siga llegando a todos los rincones de la comunidad educativa.

Juan José Ruiz Travieso

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